Page 15 - Pie de Página Nº2
P. 15
15Piedepágina • julio de 2019
rada del ser, cuya respuesta heidegge- Así la piedra OErrnoezsctoo /RPoomesáían
riana es la lengua. "Construir es hacer
habitar" el hombre sobre la tierra y en * Cabimas, Venezuela, 1962. Poeta y editor.
este sentido, construir implica tam-
bién pensar la morada del hombre. Detrás del terciopelo está la sangre a mano abierta. Dictado
Pensar la casa del ser: el lenguaje. Pero
la noción de construir en Badiou obe- La siembra de un beso Praxis: jamás repites alas;
dece a la posibilidad de edificar, de cerrado en mi boca. Así la piedra promulgue la dureza,
crear e inventar una nueva morada pa- y sólo oigamos intentas repatriarte
ra los hombres. Se trata de la hipótesis cenizas al vuelo: tu tierra creciente.
de que un mundo distinto es posible,
de que un cambio del mundo y en el en algún coágulo del habla. Allí, los nombres
mundo es parte no del ser, sino del duran menos niebla.
acontecimiento; no de la repetición se- Y los besos,
rializada de lo real, sino de su excep-
ción inmanente. Construir, habitar, re- brevedades apenas de un apóstrofe.
fieren al llamado de una nueva mora-
da para la totalidad de los hombres, Talla de aridez
una morada en la cual la simboliza-
ción igualitaria advendría para susti- Hablas con la niebla el idioma de la espesura. Poeta Beat
tuir la visión vertical y estratificada de
nuestro mundo contemporáneo. Vuelves —sin dejar tu quietud— Golpeó tanto su nombre con un beso, antes
desde la timidez de un nunca
Pero para construir lo nuevo es nece- sin universo alguno. [de cepillarse la boca.
sario partir. La idea que evoca la parti-
da, el partir, tiene también una histo- Te amarras al dedo Ahora, en los bajos fondos
ria en la filosofía contemporánea. Ella gordo de tu luz
evoca la figura del nómada movilizada e ignoras tu talla de aridez. carga sus fondos
por Deleuze y Guattari como persona-
je conceptual de la "maquina de gue- muy bajos. Luego, en esa vocación
rra". Esa potencia propia que lucha y
se sustrae al aparato de captura del Es- Los niveles de fuego en la sangre. de vacante y de Allen Ginsberg,
tado. La figura del nómada no evoca vio a un hombre
únicamente el nomadismo clásico de levantar a su mujer,
los etnólogos, sino que representa la
singularidad propia del guerrero *Imagen de Mark M. Mellon en la punta de un cuchillo.
errante, del devenir incesante que se
desplaza en un espacio de moviliza-
ción sin apropiación. El nómada ocu-
pa sin instalarse, él se despliega sin ca-
pitalizar.
Partir puede tomar también la forma
del comienzo de un viaje, de la acción
de partir de casa y de no saber cómo y
hacia dónde. Ella evoca la acción
emancipadora de un adolescente que
deviene adulto y que decide partir en
busca de nuevos horizontes, en busca
de descubrir un nuevo mundo y ¿por
qué no?, de construir una nueva mora-
da. Partir es, en este sentido, la metáfo-
ra misma de la vida, la cual "se vive
partiendo", como diría Jean Luc Nan-
cy. Cada partida es una singularidad
que traza un norte desconocido, irre-
vocable. Partir como singularidad y co-
mo metáfora de la existencia. "Partir
por partir" decía Baudelaire, sin billete
de retorno, sin puerto ni fecha de lle-
gada.
Construir y partir son conceptos que
evocan el modo de habitación de la
humanidad sobre este mundo que se
ha vuelto cada vez más "inhabitable", o
tal vez un mundo que se ha vuelto ha-
bitable sólo para unos pocos. Pero en
el cual deberá surgir un nuevo modo
de habitación, una nueva forma de
morada, una habitación singular que
permita la construcción de una nueva
habitación sobre la tierra. Una habita-
ción, sin embargo, siempre abierta ha-
cia nuevos horizontes, nuevos adveni-
mientos. No la instalación sedentaria,
sino el nomadismo que mora y que
construye. No la movilización incesan-
te y sin asidero, sino el desplazamiento
creador de nuevos espacios, de nuevas
subjetividades y de un mundo por ve-
nir.

