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Curioso, me digo. El título que él Frente a las desgracias dalidades de la sujeción a sí mismo fue al comienzo, aseguró haberle escucha-
quiso dar a su gran libro Las palabras y que se venden en nombre dándole mayor importancia al esfuer- do a Foucault que mientras para Hei-
las cosas era El orden de las cosas. Una zo de plantear, con el mismo rigor que degger la gran pregunta era por la
obra hecha con mucho orden para dar de la Verdad (...), la res- tuvo con la temática del saber, como esencia de la Verdad y que para Witt-
cuenta del orden. Suena irónico acu- puesta ha de ser revolu- en la historia de la locura o en la ar- genstein era saber qué decimos cuan-
sarle de falta de orden, de sistematici- ción ética, una revolución queología de las ciencias humanas, la do decimos verdad, para él, para Fou-
dad… Pero bueno, eso no prueba na- fundada sobre una ética temática de la ética, la problematiza- cault, la pregunta era por qué la ver-
da, porque tal vez quiso hacer el simu- de la palabra, una ética ción de las relaciones de uno consigo dad ha sido tan poco verdadera. La in-
lacro ocultando el rechazo a ubicar su mismo. ¿Cómo armarse frente a esa acabada historia de los regímenes de
pensamiento en algún esquema. En del decir verdadero. debacle siniestra de las formas de po- la verdad, que está desplegada en los
todo caso a mí me parece que eso no der y de saber, que se nos ofrece en últimos cursos de Foucault en el Cole-
corresponde a su estilo. Sí hay un or- dos no sólo esos postulados sino tam- nombre de los principios más liberta- gio de Francia, desde 1980, da cuenta
den en el pensamiento de Foucault, tal bién sus fundamentos: el concepto de rios de la Modernidad, para permitir- de cómo se formulaba este problema
vez no tanto como un sistema. Creo una ontología de nosotros mismos y nos vivir en una Resistencia que nos en la antigüedad grecorromana y en la
que el asunto de fondo está en que, ese bello concepto de actitud de mo- sea útil y de gozo? ¿Cómo desde noso- época de inicios del catolicismo. La
apartando los comentarios desdeño- dernidad, conceptos con los que el tros mismos ponernos a salvo de esa problematización del decir verdad en
sos y malintencionados, los comenta- mismo filósofo se aleja de aquella te- mal venida y bien vendida fatalidad el presente ofrece otra modalidad. No
rios académicos poco se han esforzado rrible etiqueta de postmoderno que se según la cual todo el proyecto de la basta el concepto de dispositivo ni el
en mostrar ese orden. Contra los que le quiso adjudicar. modernidad no es más que un es- de discurso para comprender la forma
han querido mostrarlo negativamente truendoso fracaso? ¿Cómo ofrecer un contemporánea del régimen de verdad
(Béatrice Han, por ejemplo, con un es- En las últimas tres décadas la geopolíti- diagnóstico-pronóstico de nuestro que domina, que campea y reina en to-
fuerzo inmenso por mostrar que toda ca mundial y la vida de las sociedades han presente que reanime, que reviva la ac- do nuestro tejido cultural. Y en los cur-
la obra de Foucault es un constante fa- sufrido mutaciones considerables. ¿Se han titud viva del pensamiento, de vivir sos de Foucault hay abundantes pistas
llo por construir una ontología), otros cumplido los pronósticos que Foucault vis- nuestra intelectualidad conforme a para continuar su ejercicio filosófico
lo han hecho con mucha densidad, po- lumbraba hasta 1984, año de su muerte? una vida filosófica? A responder este al respecto. Por ejemplo, el modo có-
sitivamente, por ejemplo, Marco Díaz- ¿Por ejemplo el paso de las sociedades dis- agudo asunto estaba destinado el ejer- mo el liberalismo tradicional y el nue-
Marsá, en España, y Diogo Sardinha, ciplinarias a las sociedades de control, o cicio de historiar el problema de la vo liberalismo han contribuido a for-
en Portugal-Brasil-Francia. Digo todo por ejemplo el nuevo poder individuali- Verdad, investigación que se desplegó mar esa nueva manera de la proble-
esto porque me parece que el ejercicio zante a través del algoritmo, la big data y bajo la figura, cosa que suena extraña, matización del decir verdad, no sólo
de resumir en unos cuatro postulados la psicometría? de hacer la historia de la sexualidad. como espacio del saber sobre la eco-
esa nueva forma de hacer filosofía, to- En junio de 1984, treinta y cinco años nomía sino como espacio del desplie-
mando la fórmula de Gros, no puede Algo de pronóstico tenían las con- ya, se interrumpió ese esfuerzo, justo gue de la política, de la economía polí-
estar eximido de ese problema de fon- clusiones de las historias que desarro- cuando más podía esperarse de él. tica, del control de la población con la
do de un cierto orden. Ahora bien, yo lló Foucault. Cuando el foco de expe- administración de su carácter de vi-
no esquematizaría esos postulados sin riencia humana se analizó dándole En nuestro ámbito venezolano, los últi- vientes, de la paz y de la guerra entre
acudir directamente al mismo Fou- más peso a las relaciones entre unos y mos veinte años, hemos sido blanco de la Estados y en el manejo político del
cault… e incluso lo haría sin añadir na- otros, es decir al poder, como en la his- instrumentalización encarnizada de unas mismo Estado, todo eso estaba en el
da. Confieso que mi texto favorito de toria de la prisión, en Vigilar y castigar, nuevas estrategias de verdad, unas nue- centro de sus cursos de finales de los
él, incluido en este libro, por supuesto, las conclusiones, parciales, claro está, vas tecnologías de poder, incluso una des- años setenta. Es lo que se ha difundido
es ese célebre, importante y bello que responden a ese asunto metódico que integración de la ética del liberalismo. y prolongado en análisis de otros, co-
fue escrito, pensado y muy bien medi- él llamó la historia del presente. Una ¿Qué problemas y qué conceptos puede mo Giorgio Agamben, bajo el nombre
tado casi al final de su vida. Es el que historia así, no es que reste importan- habernos legado Foucault con miras a este de biopoder y biopolítica. Pero, más
se titula con la interrogante ¿Qué es la cia al pasado; todo lo contrario, maxi- panorama? que eso, hay conceptos, o hipótesis de
Ilustración?, publicado casi diez años miza esa importancia en el sentido trabajo que a mi modo de entender
después de la muerte, y suerte de ho- que lo constituye como fábrica, por así Exacto, hay un cambio en las tres di- son más importantes, que permiten
menaje al bicentenario del texto ho- decir, del presente. Lo que importa es mensiones, las del poder, del saber y concebir estudios que sigan la traza
mónimo de Kant. En mi parecer, ese saber diagnosticar el presente. Así que de la ética. Y esos cambios se anclan en del diagnóstico de nuestro presente
texto es el testamento intelectual de el pronóstico es, en ese caso, una suer- una novedosa modalidad de lo que lla- abriendo espacio para la revolución
Foucault. Y allí, en ese texto al que in- te de continuidad del diagnóstico. Esa mó Foucault régimen de verdad. Régi- ética que conduzca a otro mundo, a
vito a nuestro lector a estudiar deteni- manera de decir sobre el trabajo filo- men, como cuando decimos régimen otra vida, mundo otro y vida otra en
damente, a conversar con Foucault so- sófico, lo sabes mejor que yo, viene de político, pero en este caso, de la mane- este mismo mundo y en esta misma vi-
bre ese asunto de la Ilustración, de la Nietszche aunque Foucault lo recono- ra en que se enuncia la verdad, se for- da.
Modernidad, de nuestra modernidad, ce también, precisamente, en aquel mula, se transmite, se busca convencer
en ese texto están claramente expues- texto kantiano sobre la Ilustración; con ella. Paul Veyne, de quien hablaba Frente a las desgracias que se ven-
tos los postulados que tú solicitas. El texto para él, así lo decía, especie de fe- den en nombre de la Verdad, tanto en
trabajo intelectual que se impone Fou- tiche. Es decir, la historia se elabora a la política como en la economía de las
cault realizar y que nos propone en partir de los archivos olvidados o des- sociedades, aún vergonzosamente lla-
nuestra condición de modernidad, el preciados para ver mejor nuestro pre- madas democráticas, reducidas a pie-
trabajo de asumir plenamente la acti- sente; con ese ingenioso giro el diag- zas del mercado mundial, la respuesta
tud de modernidad, esa que ha perma- nóstico que logra Foucault nos parece ha de ser revolución ética, una revolu-
necido oprimida desde su propia ges- un pronóstico. Constatamos hoy día, ción fundada sobre una ética de la pa-
tación, esa de realizar la vida intelec- en la debacle y la locura del poder labra, una ética del decir verdadero.
tual como una vida filosófica, la mis- mundial contemporáneo, una formas Ese concepto, el decir verdadero, o me-
ma que Foucault dijo ver en Spinoza de control que no sólo obedecen a la jor, el coraje del decir verdadero, es
su último exponente, ese trabajo inte- mera técnica o tecnología del poder, elemento nucleico del último pensa-
lectual, repito, dice Foucault que no sino que obedecen a un ciego autocon- miento de Foucault que tiene amplia
puede realizarse en el desorden y la trol que habla un lenguaje invertido: potencia. Eso puede percibir el lector
pura contingencia; dice más, ese tra- lograr mi autocontrol para ser más de este libro que presentamos (por
bajo, esa ascesis, ese ethos moderno o productivo, al tiempo que la sujeción cierto, uno de los textos escogidos tra-
actitud de modernidad, se hace de sea de mi propia autoría, se le llama li- ta del concepto régimen de verdad) y
acuerdo con su generalidad, su siste- bertad individual o libertad a secas. cuya lectura puede llevarlo a los referi-
maticidad, su homogeneidad y su Me parece que este asunto de las mo- dos cursos donde abruma la riqueza
compromiso o apuesta. Y ofrece deta- histórica de aquel concepto. En nues-
llada explicación de cada uno. Allí tra patria, en Venezuela y en nuestra
pues están exactamente cuatro postu- América meridional, como se decía en
lados para ese trabajo intelectual. En el siglo XIX, si en verdad deseamos ra-
ese texto —el primero que me costó cionalmente tener repúblicas demo-
mucho traducir, o sea uno de los que cráticas como las pensó Bolívar en An-
más gozo me aportó— están detalla- gostura, me digo, urge esa revolución
ética.

