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10 Piedepágina • julio de 2019

  Curioso, me digo. El título que él             Frente a las desgracias                dalidades de la sujeción a sí mismo fue     al comienzo, aseguró haberle escucha-
quiso dar a su gran libro Las palabras y     que se venden en nombre                    dándole mayor importancia al esfuer-        do a Foucault que mientras para Hei-
las cosas era El orden de las cosas. Una                                                zo de plantear, con el mismo rigor que      degger la gran pregunta era por la
obra hecha con mucho orden para dar              de la Verdad (...), la res-            tuvo con la temática del saber, como        esencia de la Verdad y que para Witt-
cuenta del orden. Suena irónico acu-           puesta ha de ser revolu-                 en la historia de la locura o en la ar-     genstein era saber qué decimos cuan-
sarle de falta de orden, de sistematici-     ción ética, una revolución                 queología de las ciencias humanas, la       do decimos verdad, para él, para Fou-
dad… Pero bueno, eso no prueba na-             fundada sobre una ética                  temática de la ética, la problematiza-      cault, la pregunta era por qué la ver-
da, porque tal vez quiso hacer el simu-         de la palabra, una ética                ción de las relaciones de uno consigo       dad ha sido tan poco verdadera. La in-
lacro ocultando el rechazo a ubicar su                                                  mismo. ¿Cómo armarse frente a esa           acabada historia de los regímenes de
pensamiento en algún esquema. En                    del decir verdadero.                debacle siniestra de las formas de po-      la verdad, que está desplegada en los
todo caso a mí me parece que eso no                                                     der y de saber, que se nos ofrece en        últimos cursos de Foucault en el Cole-
corresponde a su estilo. Sí hay un or-     dos no sólo esos postulados sino tam-        nombre de los principios más liberta-       gio de Francia, desde 1980, da cuenta
den en el pensamiento de Foucault, tal     bién sus fundamentos: el concepto de         rios de la Modernidad, para permitir-       de cómo se formulaba este problema
vez no tanto como un sistema. Creo         una ontología de nosotros mismos y           nos vivir en una Resistencia que nos        en la antigüedad grecorromana y en la
que el asunto de fondo está en que,        ese bello concepto de actitud de mo-         sea útil y de gozo? ¿Cómo desde noso-       época de inicios del catolicismo. La
apartando los comentarios desdeño-         dernidad, conceptos con los que el           tros mismos ponernos a salvo de esa         problematización del decir verdad en
sos y malintencionados, los comenta-       mismo filósofo se aleja de aquella te-       mal venida y bien vendida fatalidad         el presente ofrece otra modalidad. No
rios académicos poco se han esforzado      rrible etiqueta de postmoderno que se        según la cual todo el proyecto de la        basta el concepto de dispositivo ni el
en mostrar ese orden. Contra los que       le quiso adjudicar.                          modernidad no es más que un es-             de discurso para comprender la forma
han querido mostrarlo negativamente                                                     truendoso fracaso? ¿Cómo ofrecer un         contemporánea del régimen de verdad
(Béatrice Han, por ejemplo, con un es-       En las últimas tres décadas la geopolíti-  diagnóstico-pronóstico de nuestro           que domina, que campea y reina en to-
fuerzo inmenso por mostrar que toda        ca mundial y la vida de las sociedades han   presente que reanime, que reviva la ac-     do nuestro tejido cultural. Y en los cur-
la obra de Foucault es un constante fa-    sufrido mutaciones considerables. ¿Se han    titud viva del pensamiento, de vivir        sos de Foucault hay abundantes pistas
llo por construir una ontología), otros    cumplido los pronósticos que Foucault vis-   nuestra intelectualidad conforme a          para continuar su ejercicio filosófico
lo han hecho con mucha densidad, po-       lumbraba hasta 1984, año de su muerte?       una vida filosófica? A responder este       al respecto. Por ejemplo, el modo có-
sitivamente, por ejemplo, Marco Díaz-      ¿Por ejemplo el paso de las sociedades dis-  agudo asunto estaba destinado el ejer-      mo el liberalismo tradicional y el nue-
Marsá, en España, y Diogo Sardinha,        ciplinarias a las sociedades de control, o   cicio de historiar el problema de la        vo liberalismo han contribuido a for-
en Portugal-Brasil-Francia. Digo todo      por ejemplo el nuevo poder individuali-      Verdad, investigación que se desplegó       mar esa nueva manera de la proble-
esto porque me parece que el ejercicio     zante a través del algoritmo, la big data y  bajo la figura, cosa que suena extraña,     matización del decir verdad, no sólo
de resumir en unos cuatro postulados       la psicometría?                              de hacer la historia de la sexualidad.      como espacio del saber sobre la eco-
esa nueva forma de hacer filosofía, to-                                                 En junio de 1984, treinta y cinco años      nomía sino como espacio del desplie-
mando la fórmula de Gros, no puede           Algo de pronóstico tenían las con-         ya, se interrumpió ese esfuerzo, justo      gue de la política, de la economía polí-
estar eximido de ese problema de fon-      clusiones de las historias que desarro-      cuando más podía esperarse de él.           tica, del control de la población con la
do de un cierto orden. Ahora bien, yo      lló Foucault. Cuando el foco de expe-                                                    administración de su carácter de vi-
no esquematizaría esos postulados sin      riencia humana se analizó dándole              En nuestro ámbito venezolano, los últi-   vientes, de la paz y de la guerra entre
acudir directamente al mismo Fou-          más peso a las relaciones entre unos y       mos veinte años, hemos sido blanco de la    Estados y en el manejo político del
cault… e incluso lo haría sin añadir na-   otros, es decir al poder, como en la his-    instrumentalización encarnizada de unas     mismo Estado, todo eso estaba en el
da. Confieso que mi texto favorito de      toria de la prisión, en Vigilar y castigar,  nuevas estrategias de verdad, unas nue-     centro de sus cursos de finales de los
él, incluido en este libro, por supuesto,  las conclusiones, parciales, claro está,     vas tecnologías de poder, incluso una des-  años setenta. Es lo que se ha difundido
es ese célebre, importante y bello que     responden a ese asunto metódico que          integración de la ética del liberalismo.    y prolongado en análisis de otros, co-
fue escrito, pensado y muy bien medi-      él llamó la historia del presente. Una       ¿Qué problemas y qué conceptos puede        mo Giorgio Agamben, bajo el nombre
tado casi al final de su vida. Es el que   historia así, no es que reste importan-      habernos legado Foucault con miras a este   de biopoder y biopolítica. Pero, más
se titula con la interrogante ¿Qué es la   cia al pasado; todo lo contrario, maxi-      panorama?                                   que eso, hay conceptos, o hipótesis de
Ilustración?, publicado casi diez años     miza esa importancia en el sentido                                                       trabajo que a mi modo de entender
después de la muerte, y suerte de ho-      que lo constituye como fábrica, por así        Exacto, hay un cambio en las tres di-     son más importantes, que permiten
menaje al bicentenario del texto ho-       decir, del presente. Lo que importa es       mensiones, las del poder, del saber y       concebir estudios que sigan la traza
mónimo de Kant. En mi parecer, ese         saber diagnosticar el presente. Así que      de la ética. Y esos cambios se anclan en    del diagnóstico de nuestro presente
texto es el testamento intelectual de      el pronóstico es, en ese caso, una suer-     una novedosa modalidad de lo que lla-       abriendo espacio para la revolución
Foucault. Y allí, en ese texto al que in-  te de continuidad del diagnóstico. Esa       mó Foucault régimen de verdad. Régi-        ética que conduzca a otro mundo, a
vito a nuestro lector a estudiar deteni-   manera de decir sobre el trabajo filo-       men, como cuando decimos régimen            otra vida, mundo otro y vida otra en
damente, a conversar con Foucault so-      sófico, lo sabes mejor que yo, viene de      político, pero en este caso, de la mane-    este mismo mundo y en esta misma vi-
bre ese asunto de la Ilustración, de la    Nietszche aunque Foucault lo recono-         ra en que se enuncia la verdad, se for-     da.
Modernidad, de nuestra modernidad,         ce también, precisamente, en aquel           mula, se transmite, se busca convencer
en ese texto están claramente expues-      texto kantiano sobre la Ilustración;         con ella. Paul Veyne, de quien hablaba        Frente a las desgracias que se ven-
tos los postulados que tú solicitas. El    texto para él, así lo decía, especie de fe-                                              den en nombre de la Verdad, tanto en
trabajo intelectual que se impone Fou-     tiche. Es decir, la historia se elabora a                                                la política como en la economía de las
cault realizar y que nos propone en        partir de los archivos olvidados o des-                                                  sociedades, aún vergonzosamente lla-
nuestra condición de modernidad, el        preciados para ver mejor nuestro pre-                                                    madas democráticas, reducidas a pie-
trabajo de asumir plenamente la acti-      sente; con ese ingenioso giro el diag-                                                   zas del mercado mundial, la respuesta
tud de modernidad, esa que ha perma-       nóstico que logra Foucault nos parece                                                    ha de ser revolución ética, una revolu-
necido oprimida desde su propia ges-       un pronóstico. Constatamos hoy día,                                                      ción fundada sobre una ética de la pa-
tación, esa de realizar la vida intelec-   en la debacle y la locura del poder                                                      labra, una ética del decir verdadero.
tual como una vida filosófica, la mis-     mundial contemporáneo, una formas                                                        Ese concepto, el decir verdadero, o me-
ma que Foucault dijo ver en Spinoza        de control que no sólo obedecen a la                                                     jor, el coraje del decir verdadero, es
su último exponente, ese trabajo inte-     mera técnica o tecnología del poder,                                                     elemento nucleico del último pensa-
lectual, repito, dice Foucault que no      sino que obedecen a un ciego autocon-                                                    miento de Foucault que tiene amplia
puede realizarse en el desorden y la       trol que habla un lenguaje invertido:                                                    potencia. Eso puede percibir el lector
pura contingencia; dice más, ese tra-      lograr mi autocontrol para ser más                                                       de este libro que presentamos (por
bajo, esa ascesis, ese ethos moderno o     productivo, al tiempo que la sujeción                                                    cierto, uno de los textos escogidos tra-
actitud de modernidad, se hace de          sea de mi propia autoría, se le llama li-                                                ta del concepto régimen de verdad) y
acuerdo con su generalidad, su siste-      bertad individual o libertad a secas.                                                    cuya lectura puede llevarlo a los referi-
maticidad, su homogeneidad y su            Me parece que este asunto de las mo-                                                     dos cursos donde abruma la riqueza
compromiso o apuesta. Y ofrece deta-                                                                                                histórica de aquel concepto. En nues-
llada explicación de cada uno. Allí                                                                                                 tra patria, en Venezuela y en nuestra
pues están exactamente cuatro postu-                                                                                                América meridional, como se decía en
lados para ese trabajo intelectual. En                                                                                              el siglo XIX, si en verdad deseamos ra-
ese texto —el primero que me costó                                                                                                  cionalmente tener repúblicas demo-
mucho traducir, o sea uno de los que                                                                                                cráticas como las pensó Bolívar en An-
más gozo me aportó— están detalla-                                                                                                  gostura, me digo, urge esa revolución
                                                                                                                                    ética.
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