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11Piedepágina • julio de 2019

* TESTIMONIO

  Compilado por Antonio Trujillo

               Blas Perozo:

"Yo también escribo
     sin pretensión de
       trascendencia"

Cuando murió el viejo Blas,                    llamó Don Diego Perozo y su hijo se       sotros descendíamos de ese señor y en        voy a construirte una casa aquí en el cen-
            decía Valladares, que era          llamó Diego Perozo y siguió esa maña      realidad no descendíamos de él, segu-        tro del desierto, y así lo hice, la construí
            amigo de él —el negro Va-          españofílica o algo así.                  ramente que sí, algo así, no se sabe...      y lo último que él me dijo un día fue:
            lladares— me decía: Blas                                                     De quien sí obligatoriamente descen-
Perozo, tú no eres el verdadero Blas, el ver-    Entonces yo rescaté ese poema de        demos sin duda, porque aquellos bi-            Mira Blas Enrique, esta pared de barro
dadero es el viejo Blas. Papá escribía, por    aquella libretita y lo puse de primero    chos no se reproducían entre sí mis-         que está aquí no me la tocás.
ejemplo, como escribe una persona,             en ese libro, fue una cosa absoluta-      mos, sino que se reproducían con al-
de esas personas que tú publicas ahí           mente afectiva, emocional, un poema       guna dama, con algunas damas que               —Bueno está bien te respeto.
en la revista Trapos y helechos, sin nin-      escrito por mi papá, que vivía solitario  eran del sitio, las del lugar.                 Entonces le hice un cuarto para él, le
guna pretensión de trascendencia. En-          en esa casa, en verdad no era una casa,                                                respeté su pared de barro y dejé su ha-
tre paréntesis. Yo también escribo sin         era un rancho de tabla y que yo tumbé       La definición más importante y más         maca y su catre, se le hizo otra pieza y
pretensión de trascendencia, además            para hacerle una casa y él me dijo un     bella de indio, es el sitio del lugar, un    un hamacódromo para todos los visi-
estoy seguro que no lo lograré a pesar         día: ¡Mira! ¿Tú estás construyendo una    escandinavo de Escandinavia es el que        tantes y un baño y una cocina, una vai-
de todo, eso de ser trascendente.              casa por qué?                             es un indígena, es del lugar, el del sitio,  na organizada (el progreso, la civiliza-
  El viejo Blas Perozo Delgado escribía                                                  entonces los del lugar, los del sitio, los   ción) y un cují atrás y busqué unos ti-
ocasionalmente y no conservaba nada              Todo eso en Santa Cruz en el campo,     del lugar que decimos allá en la penín-      pos que limpiaran todo aquello. Ahí
y cuando él muere yo comienzo a re-            (tú fuiste una vez conmigo verdad?),      sula, nuestras madres, son las del sitio,    pasé diez años, crié unas niñas y traba-
gistrar sus papeles, sus libretitas y en-      allá en la península en un pueblo don-    entonces somos de ahí del sitio de San-      jaba en un periódico y en la universi-
cuentro ese poema y en medio de la             de los españoles nunca pudieron fun-      ta Cruz, le pusieron ese nombre pero         dad. Pude hacer eso porque trabajaba,
emoción, emoción de su muerte, yo              dar una ciudad. Esa es la antigua aldea   ahí está.                                    pues tenía un sueldo y una vaina.
me hago el propósito de reescribir a           de los indígenas, de donde venimos to-                                                   Un día se muere mi padre y voy al
partir de él un libro sobre la península       dos, porque la gente cree, y dice: noso-    Como eso queda allí en el centro de        cuarto donde tiene un baúl y comien-
de Paraguaná que llamé Arbolario, éste         tros somos españoles. Nosotros somos      la península, donde está un cerro que        zo a registrar y encuentro el poema del
que está aquí publicado por Monte              descendientes de Don Diego Perozo el      le pusieron el nombre de Santa Ana,          que estamos hablando y me acuesto
Ávila, un libro iniciado por mi padre.         conquistador, que por cierto era un       pero ese cerro no se llama Santa Ana,        en la hamaca de mi padre, llorando
Yo me llamo igual que él y mis hijos va-       miserable, un encomendero y se cono-      ese cerro tiene un nombre indígena:          por supuesto, y siento el olor de la pa-
rones se llaman igual que él, Blas Pero-       ce de él porque alrededor de la enco-     Chamuriama, que está en este libro.          red del carajo, estaba viva. Está ahí to-
zo.                                            mienda que el rey le asignó, se cons-     Esa región no sé cómo se llamaría, pe-       davía, es decir, una pared de tierra, de
                                               truyó el pueblo la población de Chu-      ro debe llamarse seguramente en len-         barro, ahí está la pared, no se ha caído
   Nadie sabe de este miedo / Miedo a la       ruguara, lo dice el poeta y cronista Ra-  gua antigua originaria Chamuriama.           nunca. Ese es el cuento más o menos
 ruptura / De todo lo que me envuelve /        món Querales, nos informa que Don         De ahí viene nuestra madre y mi padre        de ese poema, un mundo perfecto, el
 Cristal que podría quebrarse / Por el so-     Diego Perozo y Cervantes que los in-      siempre quiso vivir allí, nunca quiso        mundo del viejo Blas, que por más que
 nido fuerte / De la esperanza / Hay pa-       dios por las Leyes de Indias no podían    vivir en otra parte sino vivir allí y cuan-  uno quiera nunca conoció.
 labras que no olvido / Preguntas sin res-     ser esclavizados, además por el accio-    do él tuvo una edad como la que tengo          Dos veces me salvó la vida mi padre.
 puesta/ Palabras Mágicas / Que escu-          nar, lo maravilloso y grandioso de Don    yo ahorita, setenta años, él se fue de to-   En esa época cuando yo estudiaba en
 ché / a alguien / Ajeno a mi calma/ No        Bartolomé de Las Casas a quien debe-      dos estos mundos, se fue para allá y se      el liceo Jesús Enrique Losada, me de-
 hay prisa; / En el silencio / Busco un        mos recordar como a un santo, porque      mudó a aquel rancho hasta su muerte.         tuvieron, me llevaron preso, con San-
 mundo / Perfecto/                             también dentro de los españoles, ha-                                                   taella quien me inscribió en la Juven-
  El primer Perozo que vino aquí se            bían santos verdaderos, no como este        Cuando yo fui a buscar una cosa allí
                                               rey miserable que tienen ahora. Ese       después de que él murió, a buscar un         tud Comunista (para información d�e
                                               antepasado remotísimo, decía que no-      traje para vestirlo, encontré esa libreta
                                                                                         de notas, de él... y es que yo le decía:
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