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7Piedepágina • julio de 2019

lo esquiva, e incluso, agregaría yo, lo ri-         Uno de los elementos                 „                       1                     perverso no se ha escurrido ya en
diculiza sometiéndolo al humor. Ese           más interesantes de Álbum                      Llevo mucho tiempo levantándo-            tu lecho y comienza a sobarte, y tu
narrador adolescente es una voz pre-           del insomnio es cómo están                  me tardísimo.                               cabeza cabecea, y tu boca babea la
dominantemente cínica, de un humor             construidos los relatos, en                   Parece un buen comienzo. En               dulce baba de la indiferencia, todo
irónico, negro y asociativo que se vuel-                                                   realidad me he estado acostando             esto ocurre, para mí, como a las
ve contra sí mismo y sus protagonistas.         su mayoría, desde el mo-                   temprano, desde hace tiempo. Pero           nueve de la noche. Y al cabo de un
Y más que un recurso de apelación co-           nólogo interior o flujo de                 la consecuencia es que cuando               intrincado sueño salto de la cama
mo única forma de afrontar las memo-            conciencia del narrador,                   abro los ojos, al día siguiente, ya ha      listo para el nuevo día. Y la luz rei-
rias dolorosas, tiene connotaciones            que reproduce diálogos y                    pasado la hora de la siesta. Y prefie-      nante me asegura la presencia so-
culturales, simbólicas, intertextuales,                                                    ro no acordarme de todo el trabajo          lar. Y me digo: por fin el día, por fin
que generan otras formas de lectura                  situaciones donde se                  que me da dormirme cada noche.              haber dormido, y no tengo dificul-
referenciales de las experiencias coti-           comparten e intercam-                    Solamente he de notar los ojos que          tad para reconocer a mi alrededor
dianas. Ese narrador sería algo así co-          bian las perspectivas de                  se pasean como patinadores sobre            el mobiliario de la habitación (aun-
mo lo que él humorísticamente, en al-          las voces narrativas de los                 una misma página de libro, sin que          que todavía me hubiera parecido
guna de sus conversas con amigos, o                                                        yo lea nada ni los mismos ojos pue-         estar arrellanado en un sofá de tri-
con su conciencia, dice: "… el secreto                          personajes.                dan pasar de dicha página. Inavan-          clinium o pudiera sorprenderme
proyeccionista de cinematogramas                                                           zable, el libro se me cae de las ma-        de no estarle tocando la pantorrilla
psicofísicos".                               objeto del deseo, se va construyendo          nos, se cierra para siempre sobre           a Lady Chatterley frente a la chi-
                                             hacia una visión de lo femenino raigal,       esa página intermedia cuyo núme-            menea). Y exclamo: prisión noctur-
  Otro recurso de desdoblamiento o           matriz. Es la figuración del arquetipo        ro jamás recordaré. Se cierran tam-         na, te abandono, afuera me aguar-
compartir vicario es la publicación en       de lo femenino que llega a la absoluta        bién los ojos sobre la dimensión            da mi vieja parienta la mañana.
este libro, y en La hendija también, de      feminización del discurso lírico, sím-        hipnótica que me deja convertido            Basta de libros, basta de mórbido
manuscritos o textos o fragmentos de         bolo final de su propuesta de decons-         por un rato en guardabosque Me-             soñar, basta de más mórbido dor-
otros personajes que se revelan, a su        trucción falocéntrica, con los "Himnos        llors viéndole el cuello blanco a           mir.
vez, indirectamente, como especies de        de Magdalena" en Álbum del insomnio.          Lady Chatterley a través de los sau-
heterónimos del autor. Entre ellos es-                                                     ces. Y esto en el mejor de los casos.         Pero, ay, pronto el entusiasmo
tán las cartas, el "Manifiesto célibe-pe-      La segunda novela incluida en esta          Otras veces el inconsciente ha que-         mañanero comienza a dar paso a la
labola", o los "Himnos de Magdalena".        reedición, La hendija, que Julio Miran-       rido proseguir un simposio sobre            sospecha. Qué luz tan amarillenta.
Estos últimos quedan en el apéndice          da reseña como un "hermoso libro"             el erotismo o una argumentación             Viene, por supuesto, de la lámpara
del libro, abruptamente, con una in-         donde "vuelve a triunfar la construc-         sobre la decadencia de las costum-          de cabecera. Entonces, nudillos
tención inquietante. Salvo que el pro-       ción seriada como manera rica y sufi-         bres en el imperio romano. Y todo           golpean la puerta de mi cuarto: «Jo-
tagonista había prometido incorpo-           ciente de novelar", con sus dos histo-        esto ocurre, este quedarme hipno-
rarlos, tras su reencuentro, años des-       rias paralelas que a veces intercam-          tizado en el libro, el cerebro atrapa-    „sé Ramón, no te vayas a quedar
pués, con su amiga Magdalena. Pero,          bian personajes y temáticas, según el         do en la trama que yo he dejado de
¿qué son esos himnos, qué función tie-       autor, es el "fin de la novela y la novela    seguir, por sueño, todo esto ocurre,        otra vez dormido con la luz prendi-
nen, qué connotan? Son parte de un           en esqueleto. Apogeo y autoconcien-           querido lector, si es que Morfeo el         da». Son apenas las doce de la me-
novenario pagano donde, desde el dis-        cia de la técnica fragmentaria". Espe-                                                    dianoche.
curso lírico femenino, esta voz dirige       cialmente, una mininovela o noveleta.       currencias que estas. En La hendija hay
su plegaria a la figura de la Diosa más      Yo diría que aquí la brevedad y lo frag-    dos historias paralelas definidas que se       De Álbum del insomnio
que a la del Dios. Es precisamente este      mentario, juntos, alcanzan su perfecto      cruzan en varios niveles. Los dos perso-
apéndice lo que me da pie a esbozar          o propio sentido unitario. Por su parte,    najes centrales de cada serie son Pepe y      Ahora, para concluir, respecto a la
mi tesis del "feminismo" del autor, por      confiesa el autor en su prólogo a la        Nana y configuran una pareja, o mita-       propuesta fragmentaria del autor y sus
decirlo de alguna manera. Para referir-      presente edición:                           des andróginas, al estilo de amor rosa,     repercusiones filosóficas, creo preciso
me a lo femenino en sus tres novelas                                                     en cuyo desencuentro amoroso viven          puntualizar que esa metodología no
(Parálisis…, Álbum… y La hendija), y            La hendija fue el cierre de mi aven-     sus propias historias. A su vez, en am-     mantiene correlación con las parcela-
agregándose también Hipomanía, to-            tura novelística. No aporta mayor cosa     bas historias hay al menos un persona-      ciones o segmentación de la percep-
mo en cuenta los dos elementos a los          a lo plasmado anteriormente, como no       je, junto a otros elementos, que se repi-   ción, de la vida y la realidad que la cul-
que se refiere el crítico cubano-vene-        sea una intensificación del estilo y un    ten o reflejan mutuamente, como en un       tura occidental establece desde la ra-
zolano Julio Miranda: la permanencia          más juicioso ejercicio de estructura.      espejo dentro de otro espejo. Así, las re-  zón, tanto de la experiencia como de la
de una misma identidad en los perso-          Quizás lo mejor que pueda decirse es       currencias y coincidencias también tra-     visión del universo, alienándose de to-
najes centrales y también esa "histeria       que constituye una noveleta poemáti-       bajan, intercalan o entrecruzan, varios     da visión de totalidad orgánica. No se
e historia del ojo dolorosamente aten-        ca, y que debe leerse como la osatura      elementos dentro del paralelismo de         trata de una lectura que fragmenta al
to a la belleza femenina". Más lo que         sintética de un encadenamiento de ca-      las dos series. Por ejemplo, en una de      mundo, o una fragmentación de lo
apunta la crítica venezolana Teresa           pítulos inescritos o escritos vagamente,   las series, Pepe lee la novela publicada    macro desde lo micro. En el caso del
Casique: que todos los nombres feme-          es decir, un esquema.                      y premiada Zumo de Nada, que es frag-       autor hay, digamos, una vuelta a la re-
ninos parecieran ser una sola mujer en                                                   mentaria pero monumental y cuyo au-         lación intrínseca de la parte en el todo,
su obra. Digamos que ese síntoma, o            Esta última novela es la más acabada      tor no es otro que un tal J. C. Arreaza. A  y a la visión donde lo micro reproduce
esa ligera perversión del ojo sexuado,       estructuralmente, con un trabajo de         su vez Pepe está escribiendo su novela      lo macro en la estructura orgánica
como lo llama Miranda, inicialmente          engarce de estructuras, por lo cual         que le da a leer a Menardo Reyes y este     fractal. De manera que hay una lectu-
está presente en su primer poemario          considero que es esencial y netamente       le dice que su libro serial es inconexo,    ra o propuesta de simultaneidad del
Réquiem a traición, a través de esa gran     constructivista (o como le gusta decir      que no logra "…hacer de los fragmentos      todo en la parte. Es decir, el macrocos-
alegoría arquetipal de la figura de Ali-     al autor, de estructura Pop). De ahí el     un destino… No puedes llamar a eso          mos en el microcosmos, o la lectura
cia del escritor inglés Lewis Carroll, es    premio Fundarte de narrativa que ob-        una novela, ni siquiera una noveleta,       del todo que está contenido en la par-
decir, la Kore, la ninfeta, la eterna niña   tuvo en 1995. A propósito del premio,       mucho menos dos novelas entrelaza-          te. Es el rescate del concepto original
y adolescente. Y también está repre-         llama la atención que uno de los per-       das, como pretendes". Pepe entonces le      de esa visión orgánica que dice: como
sentado en su narrativa desde una se-        sonajes centrales de La hendija lee una     responde: "—Yo trato de escribir a ras      es aquí es allá, y viceversa. Una parte
rie de nombres femeninos, niñas, ado-        novela fragmentaria titulada Zumo de        de la vida… yo creo que hay un santo        por el todo, pero en su esencia indivisi-
lescentes, mujeres, cuya representa-         nada, que a su vez obtiene el Premio        azar que guía mi mano cuando pongo          ble, que se refiere al meta-todo inma-
ción se resume en el concepto del títu-      Matracas. ¿Paradoja, ironía del desti-      un fragmento detrás de otro…". De este      nente de la realidad. En este sentido,
lo "Óculu" de dos de los textos finales      no, justicia poética? Pero hay más re-      modo, Menardo "ejerce sobre él una          las temáticas recurrentes del autor
de Parálisis andante. Y vemos cómo esa                                                   potencia superyóica", y constituye otro     convergen en una sola ars narrativa
figura femenina se va transformando                                                      de los alter ego antagónicos, o alfa lite-  que no es otra cosa que una poética,
progresivamente en sus novelas. En                                                       rario, tan presentes en la obra del autor.  una poiesis, donde la unidad en las re-
Álbum del insomnio y La hendija poco a                                                                                               currencias de sus tres novelas repro-
poco va cobrando peso la referencia a                                                                                                ducen también una unidad y efecto de
lo femenino como entidades arqueti-                                                                                                  conjunto.
pales, como el elemento primigenio
que se abre a otra conciencia. Ese suje-
to inicial de su narrativa, cosificado en
un sentido fetichista y esteticista como
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