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lo esquiva, e incluso, agregaría yo, lo ri- Uno de los elementos „ 1 perverso no se ha escurrido ya en
diculiza sometiéndolo al humor. Ese más interesantes de Álbum Llevo mucho tiempo levantándo- tu lecho y comienza a sobarte, y tu
narrador adolescente es una voz pre- del insomnio es cómo están me tardísimo. cabeza cabecea, y tu boca babea la
dominantemente cínica, de un humor construidos los relatos, en Parece un buen comienzo. En dulce baba de la indiferencia, todo
irónico, negro y asociativo que se vuel- realidad me he estado acostando esto ocurre, para mí, como a las
ve contra sí mismo y sus protagonistas. su mayoría, desde el mo- temprano, desde hace tiempo. Pero nueve de la noche. Y al cabo de un
Y más que un recurso de apelación co- nólogo interior o flujo de la consecuencia es que cuando intrincado sueño salto de la cama
mo única forma de afrontar las memo- conciencia del narrador, abro los ojos, al día siguiente, ya ha listo para el nuevo día. Y la luz rei-
rias dolorosas, tiene connotaciones que reproduce diálogos y pasado la hora de la siesta. Y prefie- nante me asegura la presencia so-
culturales, simbólicas, intertextuales, ro no acordarme de todo el trabajo lar. Y me digo: por fin el día, por fin
que generan otras formas de lectura situaciones donde se que me da dormirme cada noche. haber dormido, y no tengo dificul-
referenciales de las experiencias coti- comparten e intercam- Solamente he de notar los ojos que tad para reconocer a mi alrededor
dianas. Ese narrador sería algo así co- bian las perspectivas de se pasean como patinadores sobre el mobiliario de la habitación (aun-
mo lo que él humorísticamente, en al- las voces narrativas de los una misma página de libro, sin que que todavía me hubiera parecido
guna de sus conversas con amigos, o yo lea nada ni los mismos ojos pue- estar arrellanado en un sofá de tri-
con su conciencia, dice: "… el secreto personajes. dan pasar de dicha página. Inavan- clinium o pudiera sorprenderme
proyeccionista de cinematogramas zable, el libro se me cae de las ma- de no estarle tocando la pantorrilla
psicofísicos". objeto del deseo, se va construyendo nos, se cierra para siempre sobre a Lady Chatterley frente a la chi-
hacia una visión de lo femenino raigal, esa página intermedia cuyo núme- menea). Y exclamo: prisión noctur-
Otro recurso de desdoblamiento o matriz. Es la figuración del arquetipo ro jamás recordaré. Se cierran tam- na, te abandono, afuera me aguar-
compartir vicario es la publicación en de lo femenino que llega a la absoluta bién los ojos sobre la dimensión da mi vieja parienta la mañana.
este libro, y en La hendija también, de feminización del discurso lírico, sím- hipnótica que me deja convertido Basta de libros, basta de mórbido
manuscritos o textos o fragmentos de bolo final de su propuesta de decons- por un rato en guardabosque Me- soñar, basta de más mórbido dor-
otros personajes que se revelan, a su trucción falocéntrica, con los "Himnos llors viéndole el cuello blanco a mir.
vez, indirectamente, como especies de de Magdalena" en Álbum del insomnio. Lady Chatterley a través de los sau-
heterónimos del autor. Entre ellos es- ces. Y esto en el mejor de los casos. Pero, ay, pronto el entusiasmo
tán las cartas, el "Manifiesto célibe-pe- La segunda novela incluida en esta Otras veces el inconsciente ha que- mañanero comienza a dar paso a la
labola", o los "Himnos de Magdalena". reedición, La hendija, que Julio Miran- rido proseguir un simposio sobre sospecha. Qué luz tan amarillenta.
Estos últimos quedan en el apéndice da reseña como un "hermoso libro" el erotismo o una argumentación Viene, por supuesto, de la lámpara
del libro, abruptamente, con una in- donde "vuelve a triunfar la construc- sobre la decadencia de las costum- de cabecera. Entonces, nudillos
tención inquietante. Salvo que el pro- ción seriada como manera rica y sufi- bres en el imperio romano. Y todo golpean la puerta de mi cuarto: «Jo-
tagonista había prometido incorpo- ciente de novelar", con sus dos histo- esto ocurre, este quedarme hipno-
rarlos, tras su reencuentro, años des- rias paralelas que a veces intercam- tizado en el libro, el cerebro atrapa- „sé Ramón, no te vayas a quedar
pués, con su amiga Magdalena. Pero, bian personajes y temáticas, según el do en la trama que yo he dejado de
¿qué son esos himnos, qué función tie- autor, es el "fin de la novela y la novela seguir, por sueño, todo esto ocurre, otra vez dormido con la luz prendi-
nen, qué connotan? Son parte de un en esqueleto. Apogeo y autoconcien- querido lector, si es que Morfeo el da». Son apenas las doce de la me-
novenario pagano donde, desde el dis- cia de la técnica fragmentaria". Espe- dianoche.
curso lírico femenino, esta voz dirige cialmente, una mininovela o noveleta. currencias que estas. En La hendija hay
su plegaria a la figura de la Diosa más Yo diría que aquí la brevedad y lo frag- dos historias paralelas definidas que se De Álbum del insomnio
que a la del Dios. Es precisamente este mentario, juntos, alcanzan su perfecto cruzan en varios niveles. Los dos perso-
apéndice lo que me da pie a esbozar o propio sentido unitario. Por su parte, najes centrales de cada serie son Pepe y Ahora, para concluir, respecto a la
mi tesis del "feminismo" del autor, por confiesa el autor en su prólogo a la Nana y configuran una pareja, o mita- propuesta fragmentaria del autor y sus
decirlo de alguna manera. Para referir- presente edición: des andróginas, al estilo de amor rosa, repercusiones filosóficas, creo preciso
me a lo femenino en sus tres novelas en cuyo desencuentro amoroso viven puntualizar que esa metodología no
(Parálisis…, Álbum… y La hendija), y La hendija fue el cierre de mi aven- sus propias historias. A su vez, en am- mantiene correlación con las parcela-
agregándose también Hipomanía, to- tura novelística. No aporta mayor cosa bas historias hay al menos un persona- ciones o segmentación de la percep-
mo en cuenta los dos elementos a los a lo plasmado anteriormente, como no je, junto a otros elementos, que se repi- ción, de la vida y la realidad que la cul-
que se refiere el crítico cubano-vene- sea una intensificación del estilo y un ten o reflejan mutuamente, como en un tura occidental establece desde la ra-
zolano Julio Miranda: la permanencia más juicioso ejercicio de estructura. espejo dentro de otro espejo. Así, las re- zón, tanto de la experiencia como de la
de una misma identidad en los perso- Quizás lo mejor que pueda decirse es currencias y coincidencias también tra- visión del universo, alienándose de to-
najes centrales y también esa "histeria que constituye una noveleta poemáti- bajan, intercalan o entrecruzan, varios da visión de totalidad orgánica. No se
e historia del ojo dolorosamente aten- ca, y que debe leerse como la osatura elementos dentro del paralelismo de trata de una lectura que fragmenta al
to a la belleza femenina". Más lo que sintética de un encadenamiento de ca- las dos series. Por ejemplo, en una de mundo, o una fragmentación de lo
apunta la crítica venezolana Teresa pítulos inescritos o escritos vagamente, las series, Pepe lee la novela publicada macro desde lo micro. En el caso del
Casique: que todos los nombres feme- es decir, un esquema. y premiada Zumo de Nada, que es frag- autor hay, digamos, una vuelta a la re-
ninos parecieran ser una sola mujer en mentaria pero monumental y cuyo au- lación intrínseca de la parte en el todo,
su obra. Digamos que ese síntoma, o Esta última novela es la más acabada tor no es otro que un tal J. C. Arreaza. A y a la visión donde lo micro reproduce
esa ligera perversión del ojo sexuado, estructuralmente, con un trabajo de su vez Pepe está escribiendo su novela lo macro en la estructura orgánica
como lo llama Miranda, inicialmente engarce de estructuras, por lo cual que le da a leer a Menardo Reyes y este fractal. De manera que hay una lectu-
está presente en su primer poemario considero que es esencial y netamente le dice que su libro serial es inconexo, ra o propuesta de simultaneidad del
Réquiem a traición, a través de esa gran constructivista (o como le gusta decir que no logra "…hacer de los fragmentos todo en la parte. Es decir, el macrocos-
alegoría arquetipal de la figura de Ali- al autor, de estructura Pop). De ahí el un destino… No puedes llamar a eso mos en el microcosmos, o la lectura
cia del escritor inglés Lewis Carroll, es premio Fundarte de narrativa que ob- una novela, ni siquiera una noveleta, del todo que está contenido en la par-
decir, la Kore, la ninfeta, la eterna niña tuvo en 1995. A propósito del premio, mucho menos dos novelas entrelaza- te. Es el rescate del concepto original
y adolescente. Y también está repre- llama la atención que uno de los per- das, como pretendes". Pepe entonces le de esa visión orgánica que dice: como
sentado en su narrativa desde una se- sonajes centrales de La hendija lee una responde: "—Yo trato de escribir a ras es aquí es allá, y viceversa. Una parte
rie de nombres femeninos, niñas, ado- novela fragmentaria titulada Zumo de de la vida… yo creo que hay un santo por el todo, pero en su esencia indivisi-
lescentes, mujeres, cuya representa- nada, que a su vez obtiene el Premio azar que guía mi mano cuando pongo ble, que se refiere al meta-todo inma-
ción se resume en el concepto del títu- Matracas. ¿Paradoja, ironía del desti- un fragmento detrás de otro…". De este nente de la realidad. En este sentido,
lo "Óculu" de dos de los textos finales no, justicia poética? Pero hay más re- modo, Menardo "ejerce sobre él una las temáticas recurrentes del autor
de Parálisis andante. Y vemos cómo esa potencia superyóica", y constituye otro convergen en una sola ars narrativa
figura femenina se va transformando de los alter ego antagónicos, o alfa lite- que no es otra cosa que una poética,
progresivamente en sus novelas. En rario, tan presentes en la obra del autor. una poiesis, donde la unidad en las re-
Álbum del insomnio y La hendija poco a currencias de sus tres novelas repro-
poco va cobrando peso la referencia a ducen también una unidad y efecto de
lo femenino como entidades arqueti- conjunto.
pales, como el elemento primigenio
que se abre a otra conciencia. Ese suje-
to inicial de su narrativa, cosificado en
un sentido fetichista y esteticista como

